El concepto de transformación
universitaria sugiere de procesos complejos y por tanto contradictorios al
pensamiento metódico que algunas ocasiones tienen los discursos alusivos al
cambio. Para la transformación de la universidad se debe considerar la alta
complejidad de su organización la cual está basada en un conocimiento que cada
día es más particular, con mayor demanda y un contexto a nivel mundial cada vez
más globalizado. La transformación de la universidad establece las condiciones
objetivas y humanas para realizar funciones de docencia, investigación,
extensión y producción que conlleva a una formación de forma integral del
individuo y del profesional que se requiere para la transformación y por ende
la construcción de la dinámica social, económica, política y cultural que este
comprometido con la institución para poder dar respuestas a la necesidad de
asentar el conocimiento científico tecnológico al servicio de la humanidad.
Una actitud orientada por el
constructivismo conlleva a una posición de la educación en todos los aspectos;
una educación que llegue mas allá de los espacios educativos (escuela,
universidad), y asumir una actitud que rompa con los viejos esquemas tanto del
individualismo como el capitalismo; creando valores nuevos lo cual se logra por
medio de la educación constante. Se deben fortalecer las instituciones cuanto a
su calidad con el fin de formar el talento humano, es decir, ciudadanos
republicanos necesarios para la construcción del Proyecto Nacional Bolivariano
Socialista.
El grado de libertad para que el
estudiante participe en la determinación de la transformación universitaria; la
insuficiente integración que existe entre las dimensiones humanísticas,
tecnológicas y cognoscitivas propias del espíritu crítico de quien construye
para el diseño de proyectos científicos y tecnológicos, sugiere una categoría
muy tenue, pero de gran amplitud por su profundidad de análisis. Esta categoría
consiste en el desarrollo humano y el sentido de lo humano; lo cual se derivan
algunas dimensiones como el pensar, el sentir y el actuar; es por eso que se
debe dar paso al pensamiento y a la participación abierta al estudiante en el
proceso de transformación que actualmente se está dando en la educación
universitaria; dando de esta forma al estudiante la capacidad de asumir el
nivel de compromiso como tal, en los diferentes campos de su actuación.
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